Conservas de Barbate

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Etiqueta: cesta navidad

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Caja Gourmet Regalo Carmen

Caja Carmen

25,00

A Carmen le llaman desde pequeña “la mariscaora”. Su padre y su hermano,eran buzos, y se dedicaban al marisco. Carmen los vendía en su puesto del mercado del pueblo. El puesto con el mejor marisco de la zona. Allí podías encontrar desde almejas de río a centollos de alta mar. Berberechos, mejillones, erizos, gambas, cigalas.

A Carmen le gustaba abrir los centollos y los erizos y dar a probar a sus clientes. Cualquier buen amante del marisco se volvería loco en ese puesto.

Caja Gourmet Regalo Felisa

Caja Felisa

65,00

Felisa es la encargada de una de las fábricas de conservas que hay en Barbate.

Mujer de carácter, fuerte y de muy buen humor.  Madre de 5 hijos y esposa de redero.

Se levanta con el sol, y lo primero que hace es el café de puchero. Antes de irse a la fábrica deja a sus 5 hijos aseados para el colegio y el almuerzo ‘planteao’.

En la fábrica se encarga de la zona de ahumados, de dirigir la limpieza de las salazones y de supervisar que el producto en conserva este bien presentado. Ella es así, lo lleva tó pa´lante, y muy bien que lo lleva.

Sin duda Felisa, es una parte fundamental en el engranaje de trabajo de la fábrica conservera y de su casa.

En homenaje a todas las Felisas.

 

Caja Gourmet Regalo María

Caja María

30,00

Los ahumados traen de cabeza a María. Desde que probó la sardina ahumada de Felisa se proclamó fan incondicional.
Su padre era marinero y traía a casa las mejores sardinas de la bahía.
En casa las habían cocinado de mil maneras: asadas, fritas, en barbacoa (mmm….), sancochá, al horno, en escabeche, a la sal, cocidas y en aceite, etc. de mil maneras pero nunca ahumadas. Y es que este ahumado….este ahumado es especial.
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Y la mojama con almendras es su tentempié favorito, no falla en casa cuando hay una celebración.
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Caja Gourmet Regalo Teresa

Caja Teresa

17,00

Teresa recuerda con cariño las tardes de verano en casa de sus abuelos.
Su abuelo, marinero de toda la vida, improvisaba tendederos en la azotea, cargaditos de volaores, agujas, lomos de atún o de cualquier pescado que caía en sus manos. Los ponía a secar, mecidos entre levante y poniente, y una vez ‘bien curaos’, Teresa los podía devorar. ¡Que delicia! ¡Que recuerdos! .
La mojama era de sus preferidos, le encantaba que su abuela friera algunas almendras para acompañarla, una combinación perfecta.